Blog Dr. Miguel González

Cómo empezar el año cuidando tu salud ósea: una guía médica simple y honesta para 2026

Enero como una oportunidad tranquila para empezar

 
Desde mi experiencia clínica, enero suele llegar con una mezcla de motivación y dudas. Muchos pacientes me dicen: “Doctor, quiero empezar bien este año, pero no sé por dónde hacerlo sin sentirme abrumado.”
Lo primero que quiero transmitir es calma. La salud ósea no se cuida con cambios drásticos ni con metas imposibles. Se cuida con pasos sencillos, constantes y realistas. Así como una casa se sostiene gracias a una estructura sólida, nuestros huesos necesitan atención progresiva y hábitos que podamos mantener en el tiempo.
No importa cómo terminaste el 2025: hoy es un buen momento para comenzar. En esta guía te acompaño a revisar cinco pasos simples para fortalecer tu salud ósea durante este nuevo año, sin tecnicismos y sin alarmismo.
 

Paso 1: Conocer tu punto de partida

 
Antes de decidir qué cambiar, es importante entender cómo están tus huesos hoy. No se trata de exámenes complicados ni de interpretaciones médicas inalcanzables. Se trata de revisar lo básico para avanzar con seguridad.
Algunas preguntas que sugiero a mis pacientes:
  • ¿Me he realizado una densitometría ósea (DXA) si tengo indicación?
  • ¿He tenido caídas en el último año?
  • ¿Tengo antecedentes de fracturas o factores de riesgo como menopausia temprana, uso de ciertos medicamentos, o sedentarismo prolongado?
  • ¿Cómo ha estado mi vitamina D?
Evaluar estos puntos te da claridad, no miedo. Así como revisamos los cimientos de una casa antes de renovarla, conocer tu salud ósea te permite tomar decisiones informadas y prevenir problemas futuros.
Si deseas profundizar más en cómo interpretar estos estudios, he creado espacios educativos donde explico cada paso de manera sencilla y acompañada.
 

Paso 2: Retomar el movimiento seguro después de las vacaciones

 
Tras las festividades, es normal que el cuerpo esté más rígido o que hayamos pausado la actividad física. Lo importante no es “ponerse al día” de golpe, sino reactivar el movimiento de forma progresiva y amable.
El hueso, como cualquier estructura viva, responde al estímulo. Cuando te mueves, envías señales que fortalecen tanto los huesos como los músculos que los sostienen.
 
Te recomiendo empezar con:
  • Caminatas conscientes, sin prisa.
  • Ejercicios de equilibrio, que reducen el riesgo de caídas.
  • Fortalecimiento suave de piernas y espalda, incluso con el propio peso del cuerpo.
  • Movilidad articular sencilla para “despertar” rodillas, caderas y columna.
Evita compararte o exigirte rutinas intensas si llevas semanas sin entrenar. El progreso sostenido es mucho más valioso que la perfección inmediata.
 

Paso 3: Alimentación realista para huesos fuertes

 
Hablar de nutrición para la salud ósea no significa seguir dietas estrictas ni listas interminables de alimentos. Se trata de incluir, de manera amable, opciones que realmente nutran tus huesos.
Algunos puntos clave:
  • El calcio sigue siendo importante, y está presente en lácteos, verduras verdes, almendras y algunos pescados.
  • La vitamina D es esencial, y muchas veces requiere evaluación médica individual.
  • Las proteínas ayudan a preservar la masa muscular, que es la mejor aliada de los huesos.
No necesitas comer perfecto. Necesitas comer de forma consciente y realista. Cada persona tiene un contexto, un ritmo y unas posibilidades. Lo importante es avanzar con flexibilidad y sin culpas.
 

Paso 4: Revisar hábitos que fortalecen o debilitan los huesos

 
Acompaño a mis pacientes a revisar sus hábitos desde la comprensión, no desde el juicio.
Hábitos que fortalecen tus huesos:
  • Dormir lo suficiente
  • Mantenerse activo a lo largo del día
  • Prevenir caídas dentro y fuera de casa
  • Evaluar medicamentos que puedan afectar la densidad ósea
  • Exponerse de forma segura al sol para mantener niveles adecuados de vitamina D
Hábitos que pueden debilitarlos:
  • Sedentarismo prolongado
  • Tabaquismo
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Falta de descanso reparador
Ninguno de estos puntos busca señalar errores. Son simplemente recordatorios de aquello que podemos ajustar, poco a poco, para construir un cuerpo más fuerte y estable.
 

Paso 5: Derribar mitos comunes del inicio de año

 
Cada enero escucho afirmaciones que, aunque populares, pueden generar confusión. Aquí aclaro algunas de las más frecuentes:
“La osteoporosis solo afecta a personas muy mayores.”
No es así. Puede aparecer antes, especialmente en mujeres posmenopáusicas y en personas con ciertos factores de riesgo.
“Si tengo dolor, debería dejar de moverme.”
En la mayoría de los casos, el movimiento adecuado es parte del tratamiento, no un enemigo.
“Los suplementos son suficientes para fortalecer los huesos.”
Los suplementos tienen su lugar, pero no reemplazan el ejercicio, la nutrición, el sueño ni la prevención de caídas.
“Una fractura siempre es culpa de un mal movimiento.”
A veces, la fractura ocurre porque el hueso ya estaba debilitado. Comprender esto permite actuar con más compasión hacia uno mismo y buscar soluciones reales.
 

Un mensaje para empezar el 2026 con claridad y confianza

 
La salud ósea no se construye en un solo día, sino en decisiones pequeñas que se repiten con cariño hacia uno mismo. Hoy puedes dar un paso: moverte, revisar tus hábitos, evaluar tu punto de partida o simplemente entender mejor lo que tu cuerpo necesita.
 
Acompaño a mis pacientes a vivir su salud ósea sin miedo, con información clara y estrategias que sí se pueden mantener.
Si deseas profundizar más, te invito a explorar mis contenidos educativos sobre osteoporosis y salud musculoesquelética. Empezar es más sencillo cuando comprendemos lo que necesitamos.
Miguel Angel Gonzalez Reyes - Doctoralia.co
Comparte

Notas Relacionadas

Suscríbete a Nuestra Newsletter

Scroll to Top